21 jun 2008

MÉTODOS DE INVESTIGACIÓN


Para iniciar una investigación es importante saber el tipo de métodos que se pueden utilizar durante el proceso de la misma, sus principales características y las herramientas que nos proporcionan para obtener mejores resultados. El método elegido dependerá de los objetivos y características mismas de nuestra investigación, por supuesto, lo más conveniente sería utilizar más de un método, pues su combinación enriquece las perspectivas y alcances que podamos tener al desarrollarla y concluirla.

Los métodos más comunes que se utilizan en la investigación son el método analítico y el método sintético, o la combinación de ambos. El método analítico implica el análisis mediante la descomposición o separación de un todo en sus partes o de sus elementos constitutivos. Procede por medio de la inducción, de lo compuesto a lo simple, de lo particular a lo universal, de los fenómenos y hechos a las leyes y causas que los rigen y producen.
El método sintético, por lo contrario, consiste en unir sistemáticamente los elementos heterogéneos de un fenómeno con el fin de reencontrar la individualidad de lo que se observa. La síntesis, significa la actividad unificante de las partes dispersas de un fenómeno, sin embargo, la síntesis no es la suma de contenidos parciales de una realidad, la síntesis añade a las partes del fenómeno algo que sólo se puede adquirir en el conjunto, en la singularidad. Parte de la deducción

El método sintético es el utilizado en todas las ciencias experimentales ya que mediante ésta se extraen las leyes generalizadoras, y lo analítico es el proceso derivado del conocimiento a partir de las leyes. La síntesis genera un saber superior al añadir un nuevo conocimiento que no estaba en los conceptos anteriores, pero el juicio sintético es algo difícil de adquirir al estar basado en la intuición reflexiva y en el sentido común, componentes de la personalidad y que no permiten gran cambio temporal.
El método heurístico viene del griego buscar, y encontrar, y este se aplica a la metodología al tratar de encontrar “la verdad”. La primera regla advierte que el proceso de investigación debe realizarse partiendo de lo conocido hacia lo que en principio aparece como desconocido.
La segunda establece que el proceso de investigación debe realizarse de forma gradual, lo que significa que cada una de las conclusiones a las que se llega debe haber sido extraída de los principios más próximos o inmediatos, a la vez que se guarda la debida conexión entre las progresiones, sin que se omitan pasos intermedios. La tercera es que todo el progreso se distinga por la claridad, la brevedad y la solidez. El método heurístico expuesto por Mario Bunge dice que no hay recetas infalibles para la solución correcta, pero que si brindan un apoyo firme para llevar a buen término los problemas de investigación.

El método fenomenológico está basado en la experiencia cotidiana, consiste en una descripción de las esencias de los fenómenos vivido. No pretende explicar las cosas por sus causas sino hacer una descripción de dichas esencias. El criterio de verdad se da mediante las etapas del conocimiento, obteniendo la evidencia con el que se comprueba un conocimiento

Patton advierte que “el término fenomenología ha pasado a usarse tan ampliamente que su significado se ha hecho confuso. A veces se ve la fenomenología como un paradigma, a veces como una filosofía o como una perspectiva, e incluso a veces como sinónimo de métodos cualitativos o indagación naturalista” y refiere que buena parte de esta confusión proviene de las distintas posturas adoptadas respecto al doble significado atribuido a esta perspectiva. Para unos lo fundamental es centrarse en las experiencias e interpretaciones de los fenómenos, por parte de la gente que los vive, no siendo imprescindible que el investigador tenga la experiencia del fenómeno que estudia. Para otros, en cambio, la adopción de una perspectiva fenomenológica comporta un “mandato metodológico” que exige al investigador vivir la experiencia del fenómeno estudiado.
En las artes visuales y sobre todo en el área de arte urbano, el método fenomenológico es de gran importancia ya que las dinámicas mismas de la ciudad son muy complejas y muchas veces aporta más una descripción y comparación de eventos que el tratar de determinar específicamente causas y efectos.

Fuentes de investigación
Juárez, José Manuel y Comboni, Sonia, Introducción a las Técnicas de Investigación, Ed. Trillas, México, 1990, p.p. 91-105.
Gutiérrez, Raúl , Introducción a la lógica, editorial Esfinge, México, 1975.
Márquez, Daniel, Lógica, Editorial Porrúa, México
Bunge, Mario, La investigación científica, Editorial Ariel Methodos
Vallers, Miguel, Técnicas cualitativas de investigación social. Reflexión metodológica y práctica profesional, Ed. Síntesis, España, 2000

METODOLOGÍA CUALITATIVA: REFLEXIÓN-ACCIÓN


Entendemos por paradigma, la orientación general de una disciplina, es decir la manera de mirar aquello que la propia disciplina ha definido como su contenido temático sustantivo. Dependiendo de este factor se toma en cuenta el tipo de metodología de una investigación. La metodología está conformada por procedimientos o métodos para la construcción de evidencia empírica, participando en la discusión de los fundamentos epistemológicos del conocimiento.

El estudio del arte como proceso de análisis y aplicación social (la expresión como resultado de un acontecer social) busca en general el tipo de metodología cualitativa, que se ajusta a las necesidades de flexibilidad teórica y práctica que a mi parecer no le quita validez y le da aun mayor enriquecimiento pragmático. Conforme se ha dado la interacción entre las disciplinas también se han ido combinando las metodologías cualitativas y cuantitativas, buscando sobre todo esa reflexión y aporte social de la investigación.

Algunas de las características de la metodología cualitativa son la búsqueda de los significados, análisis del lenguaje, la interpretación de fenómenos sociales, vinculación con la evidencia empírica, etcétera; y los medios para llegar a ello se basan en la inducción, entrevistas interpretativas, entrevistas etnográficas, observación no participante, observación participante, análisis de documentos, análisis de material visual/auditivo, entre otras.

A pesar de tener parámetros de medición, herramientas propias para sus fines y la capacidad de aportar datos que modifiquen por completo una investigación, este tipo de metodología se sigue viendo como subjetiva y complementaria y aunque se apoye de herramientas cuantitativas, sus propias unidades de medición y su forma de análisis se prestan más a resultados interpretativos. Sin embargo, es esta última característica la que le da su gran valor provocando que los mismos científicos acudan a ella cuando intentan aplicar e integrar sus conocimientos al ámbito social.
Hay nuevas teorías en sociología que poco a poco han logrado puntos a favor en el reforzamiento de un concepto de reflexividad que pretende domesticar a la subjetividad en la metodología cualitativa. Lamo de Espinosa plantea que las situaciones son creaciones humanas, y la acción social entendida como acción reflexiva del sujeto, como reflexivilidad inmediata, tiene la ventaja de poner el acento en el sujeto y no en la estructura, lo estructurante o la institución; lo que emerge de este modo es el Yo como conexión indeterminada de sentido. Al darse una abstracción del sujeto reflexivo surge la necesidad de integrarlo a la historia, mediante la acción social, el decir-hacer en el tiempo frente el otro.

Se tiene entonces al hombre como conciencia histórica por lo que los métodos cualitativos al entender las situaciones desde la unión de sujeto-objeto adquieren una heurística específica: su estrategia de conocimiento se resuelve por un proceso dialéctico de conocimiento centrado en el sujeto-reflexivo, en donde el Yo funciona como capacidad comprensiva de la realidad, en donde el Yo es la garantía del hombre moral constructor del mundo. Para los investigadores cualitativos surge un nivel dialéctico de la producción del conocimiento y de lenguajes teóricos, recobrando su capacidad creativa.

La teoría descrita da un gran paso en la investigación cualitativa, y es fundamental para el área de las artes visuales tener una herramienta que más que caer en el subjetivismo puro, apoya el análisis del estudio social como una participación de lo individual a lo colectivo. Por supuesto los fenómenos sociales son complejos al no ser absolutos y estar en constante cambio, lo que genera en muchos casos términos muy abstractos; pero es esto último lo que ha hecho voltear a los científicos a este tipo de metodología, ya que lo abstracto y la incertidumbre les da una esperanza en su labor de indagación, que investigación más aburrida es aquella de la que se tiene certeza en los resultados.


Fuentes de investigación
Valles, Miguel, Técnicas Cualitativas de Investigación Social, Reflexión metodológica y práctica profesional, Editorial Síntesis, España, 2000.

Arzate, Jorge y Arteaga, Nelson, Metodologías cuantitativas y cualitativas en las ciencias sociales. Perspectivas y experiencias, Ed. Miguel Ángel Porrúa, México, 2007.

Sautu, Ruth, et al, Manual de Metodología. Construcción del marco teórico, formulación de los objetivos y elección de la metodología, Ed. Clacso, Argentina, 2005.
Denman, Catalina; Haro, Jesús (compiladores), Por los Rincones, Antología de métodos cualitativos en la investigación social. El Colegio de Sonora, México, 2000.

19 jun 2008

ESCAPARATES DE IDENTIDAD URBANA


El hábito de transitar por esta ciudad, el Distrito Federal, es un evento que se ha ido convirtiendo en algo tedioso, caótico y problemático en todos los sentidos, la insuficiencia de espacios y servicios ha provocado la competencia en todos los niveles, en todos los rincones; pareciera que es un proceso degenerativo en el cual llegará ya sea un colapso o una evolución que retome el principio básico de un lugar para el pleno desarrollo del ser humano. Esta preocupación se ha arrastrado durante décadas y aunque los procesos y fenómenos que se han generado ponen a prueba el límite físico y mental de los habitantes, somos nosotros quienes nos hemos adaptado a las malas condiciones en que convivimos.

Un análisis interesante es el que hace el antropólogo francés Marc Augé en su libro Los “no lugares”. Espacios del anonimato
[1], en donde hace un análisis de la sociedad actual en el entorno urbano, refiriéndose a un “no lugar” como un espacio de poca o nula identificación con el habitante, predominando el anonimato, la soledad, lo transitorio, la incomunicación y la vulnerabilidad a la publicidad excesiva. Es justamente la proliferación de este tipo de espacios lo que ha llevado a la gente al abandono de espacios públicos, a la búsqueda de lo virtual como medio de interacción; las condiciones por las que se transita en el Distrito Federal nos lleva a estar “de paso” en los lugares y lo único que percibimos es un acoso publicitario en donde hay un continuo estudio para innovar en las estrategias de difusión, es por eso que podemos decir que la gente no habita los espacios, sino que los consume.

La problemática que envuelve la ciudad es evidente aunque la gente no tome esas condiciones como un factor que puede modificar; la relación ciudad - habitante es recíproca, nosotros somos condicionados por el entorno que nos presenta la ciudad, pero también colectivamente provocamos todas esas dinámicas, la gente crea la ciudad y por lo tanto puede incidir en ella. Una característica de la historia del arte es el reflejo de la sociedad en un tiempo específico y considero que el arte urbano surge y se desarrolla justamente por esa necesidad de expresión y comunicación entre los habitantes citadinos.

Al ser un protagonista más en la formación y deformación del Distrito Federal, pretendo establecer un punto de encuentro y quizá establecer afinidades con los transeúntes de un pequeño sector de esta ciudad, cuestionando de manera gráfica y textual las tres unidades que considero son las más relevantes en nuestro desenvolvimiento urbano: Espacio, tiempo y comunicación. Espacio, por ser la unidad básica de los lugares; mentalmente asociamos y nos identificamos con los lugares a través de las imágenes fijas y las sensaciones que registra nuestro cerebro cuando lo habitamos. El tiempo, como parte fundamental de la percepción del entorno y el proceso de interacción. Por último la comunicación como medio de integración social y desarrollo de capacidades analíticas.

La percepción de la ciudad es muy individual y diversa por sus dimensiones, pero se van dando patrones que logran por medio de jerarquías espaciales y contexto histórico un imaginario colectivo. Los tres ámbitos ya mencionados serían el punto de partida para una posible identificación con un lugar urbano y la resignificación del mismo, dichos puntos varían y son específicos para cada lugar, por lo que pretendo hacer un estudio previo de las condiciones que presenta el área de trabajo y los resultados particulares que se obtendrían.

La comunicación es algo que planteo como parte del problema y el medio en el cual mi proyecto pretende ser eficaz. El discurso gráfico y de texto se analizarán en términos hermenéuticos, semióticos y retóricos ya que la significación de los símbolos y signos utilizados deben elaborar el discurso ideal para la interpretación de las obras. El texto como apoyo de la imagen y viceversa pretenden reforzar los canales de contacto con los transeúntes, aunados al formato que elegí para presentar dichos contenidos: instalaciones que simulen los escaparates publicitarios.

La instalación como una herramienta efímera pero contundente por el carácter transgresor del espacio es lo que pretendo explotar en la producción artística. Las instalaciones serían en forma de “biombos” transparentes (de acrílico o plástico) que dividan el espacio, pero que a la vez permitan ver algo del otro lado. Dichas instalaciones simularían los escaparates de las tiendas comerciales y contendrían imágenes de personajes citadinos y frases retóricas que cuestionen la interacción de espacio, tiempo y comunicación en la ciudad así como su papel como habitantes. La simulación en ambos lados del “biombo” permiten el juego entre interior - exterior, espectador - protagonista, consumidor - producto.

El fenómeno urbano es dinámico y es un complejo encuentro de muchos acontecimientos sociales, por eso creo que es importante examinarlo desde diferentes puntos de vista, enriqueciendo la concepción de ciudad mediante investigaciones interdisciplinares. Además, al estar en constante cambio se tiene que ir redefiniendo y estudiando todas esas transformaciones para comprender nuestro entorno.

Al observar y ser parte constantemente de los acontecimientos que se dan cotidianamente, podemos ver la ciudad como un monstruo moderno como lo menciona Omar Calabrese en su libro La Era Neobarroca
[2], en donde se muestra una característica eufórica (producto de su actividad social) a pesar de tener una forma indefinida, anular el carácter ético y mostrar valores estéticos como lo maravilloso, lo magnánimo, lo fractal y lo complejo. Somos parte de este monstruo y el reto no es darle forma o definirlo mejor, sino domarlo.

[1] Augé, Marc, Los “no lugares”. Espacios del anonimato, Editorial Gedisa, España, 1992.
[2] Calabrese, Omar (1994): La era neobarroca, 2ª ed. Cátedra, España, 1994.