19 jun 2008

ESCAPARATES DE IDENTIDAD URBANA


El hábito de transitar por esta ciudad, el Distrito Federal, es un evento que se ha ido convirtiendo en algo tedioso, caótico y problemático en todos los sentidos, la insuficiencia de espacios y servicios ha provocado la competencia en todos los niveles, en todos los rincones; pareciera que es un proceso degenerativo en el cual llegará ya sea un colapso o una evolución que retome el principio básico de un lugar para el pleno desarrollo del ser humano. Esta preocupación se ha arrastrado durante décadas y aunque los procesos y fenómenos que se han generado ponen a prueba el límite físico y mental de los habitantes, somos nosotros quienes nos hemos adaptado a las malas condiciones en que convivimos.

Un análisis interesante es el que hace el antropólogo francés Marc Augé en su libro Los “no lugares”. Espacios del anonimato
[1], en donde hace un análisis de la sociedad actual en el entorno urbano, refiriéndose a un “no lugar” como un espacio de poca o nula identificación con el habitante, predominando el anonimato, la soledad, lo transitorio, la incomunicación y la vulnerabilidad a la publicidad excesiva. Es justamente la proliferación de este tipo de espacios lo que ha llevado a la gente al abandono de espacios públicos, a la búsqueda de lo virtual como medio de interacción; las condiciones por las que se transita en el Distrito Federal nos lleva a estar “de paso” en los lugares y lo único que percibimos es un acoso publicitario en donde hay un continuo estudio para innovar en las estrategias de difusión, es por eso que podemos decir que la gente no habita los espacios, sino que los consume.

La problemática que envuelve la ciudad es evidente aunque la gente no tome esas condiciones como un factor que puede modificar; la relación ciudad - habitante es recíproca, nosotros somos condicionados por el entorno que nos presenta la ciudad, pero también colectivamente provocamos todas esas dinámicas, la gente crea la ciudad y por lo tanto puede incidir en ella. Una característica de la historia del arte es el reflejo de la sociedad en un tiempo específico y considero que el arte urbano surge y se desarrolla justamente por esa necesidad de expresión y comunicación entre los habitantes citadinos.

Al ser un protagonista más en la formación y deformación del Distrito Federal, pretendo establecer un punto de encuentro y quizá establecer afinidades con los transeúntes de un pequeño sector de esta ciudad, cuestionando de manera gráfica y textual las tres unidades que considero son las más relevantes en nuestro desenvolvimiento urbano: Espacio, tiempo y comunicación. Espacio, por ser la unidad básica de los lugares; mentalmente asociamos y nos identificamos con los lugares a través de las imágenes fijas y las sensaciones que registra nuestro cerebro cuando lo habitamos. El tiempo, como parte fundamental de la percepción del entorno y el proceso de interacción. Por último la comunicación como medio de integración social y desarrollo de capacidades analíticas.

La percepción de la ciudad es muy individual y diversa por sus dimensiones, pero se van dando patrones que logran por medio de jerarquías espaciales y contexto histórico un imaginario colectivo. Los tres ámbitos ya mencionados serían el punto de partida para una posible identificación con un lugar urbano y la resignificación del mismo, dichos puntos varían y son específicos para cada lugar, por lo que pretendo hacer un estudio previo de las condiciones que presenta el área de trabajo y los resultados particulares que se obtendrían.

La comunicación es algo que planteo como parte del problema y el medio en el cual mi proyecto pretende ser eficaz. El discurso gráfico y de texto se analizarán en términos hermenéuticos, semióticos y retóricos ya que la significación de los símbolos y signos utilizados deben elaborar el discurso ideal para la interpretación de las obras. El texto como apoyo de la imagen y viceversa pretenden reforzar los canales de contacto con los transeúntes, aunados al formato que elegí para presentar dichos contenidos: instalaciones que simulen los escaparates publicitarios.

La instalación como una herramienta efímera pero contundente por el carácter transgresor del espacio es lo que pretendo explotar en la producción artística. Las instalaciones serían en forma de “biombos” transparentes (de acrílico o plástico) que dividan el espacio, pero que a la vez permitan ver algo del otro lado. Dichas instalaciones simularían los escaparates de las tiendas comerciales y contendrían imágenes de personajes citadinos y frases retóricas que cuestionen la interacción de espacio, tiempo y comunicación en la ciudad así como su papel como habitantes. La simulación en ambos lados del “biombo” permiten el juego entre interior - exterior, espectador - protagonista, consumidor - producto.

El fenómeno urbano es dinámico y es un complejo encuentro de muchos acontecimientos sociales, por eso creo que es importante examinarlo desde diferentes puntos de vista, enriqueciendo la concepción de ciudad mediante investigaciones interdisciplinares. Además, al estar en constante cambio se tiene que ir redefiniendo y estudiando todas esas transformaciones para comprender nuestro entorno.

Al observar y ser parte constantemente de los acontecimientos que se dan cotidianamente, podemos ver la ciudad como un monstruo moderno como lo menciona Omar Calabrese en su libro La Era Neobarroca
[2], en donde se muestra una característica eufórica (producto de su actividad social) a pesar de tener una forma indefinida, anular el carácter ético y mostrar valores estéticos como lo maravilloso, lo magnánimo, lo fractal y lo complejo. Somos parte de este monstruo y el reto no es darle forma o definirlo mejor, sino domarlo.

[1] Augé, Marc, Los “no lugares”. Espacios del anonimato, Editorial Gedisa, España, 1992.
[2] Calabrese, Omar (1994): La era neobarroca, 2ª ed. Cátedra, España, 1994.

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